¿Puede una película de acción repleta de clichés destacar entre tantas propuestas similares? Entrega al Límite apuesta por persecuciones, coreografías intensas y el carisma de Alan Ritchson y Owen Wilson para conseguirlo. ¿Qué puede hacer una película de acción que reúne todos los clichés posibles para evitar convertirse en una más del montón? Quizás proponer
¿Puede una película de acción repleta de clichés destacar entre tantas propuestas similares? Entrega al Límite apuesta por persecuciones, coreografías intensas y el carisma de Alan Ritchson y Owen Wilson para conseguirlo.

¿Qué puede hacer una película de acción que reúne todos los clichés posibles para evitar convertirse en una más del montón?
Quizás proponer coreografías espectaculares, como lo hizo en su momento John Wick; presentar un guion bien trabajado que equilibre la adrenalina con una historia de fondo, como ocurrió con Monkey Man; o simplemente aprovechar el increíble carisma de sus protagonistas.

Entrega al Límite parece intentar todo lo anterior, pero consigue cada uno de estos objetivos solo a medias. Aun así, logra sostenerse gracias a las actuaciones de Alan Ritchson y Owen Wilson.

UNA ENTREGA QUE SE COMPLICA
La historia sigue a Hank Malone (Alan Ritchson), un repartidor común y corriente que, casualmente, resulta ser un exmilitar altamente preparado y peligroso.
Su misión consiste en transportar a un personaje interpretado por Owen Wilson, quien lleva consigo un hígado muy especial para salvar a una niña de siete años que está esperando un donante.

La premisa, quizás uno de sus puntos fuertes, se relaciona con la llamada «sangre dorada», un tipo de sangre extremadamente raro que poseen menos de 100 personas en el mundo, por lo que solo unas cuantas podrían ser compatibles para una donación de órganos.
Esta situación provoca que un cártel de la mafia también busque el órgano, lo que desencadena una persecución a través de grandes escenarios australianos.

EL CARISMA DE SUS PROTAGONISTAS
La película mezcla la acción con toques de comedia, principalmente a través de Owen Wilson, a quien siempre resulta divertido ver en pantalla.

Por su parte, Alan Ritchson cumple como héroe de acción, aunque para disfrutar sus hazañas es necesario dejar de lado la lógica y aceptar situaciones poco creíbles. Si el espectador está dispuesto a hacerlo, podrá entrar en la propuesta convencional de la película.
Rodrigo Santoro, conocido por interpretar a Xerxes en 300, da vida al hijo de la líder del cártel. Sin embargo, su personaje es una versión caricaturizada y exagerada de un antagonista, por lo que no consigue destacar demasiado.

Al mismo tiempo que seguimos las persecuciones y aventuras de los protagonistas, la trama trata de complicarse al incorporar el punto de vista de la madre y su hija, lo que termina convirtiéndose en un pastiche efectista que intenta emocionar o generar preocupación con poca sutileza y sin demasiadas sorpresas.

La dirección de Scott Waugh, quien dirigió la adaptación cinematográfica de Need for Speed, entre otros proyectos, demuestra su habilidad en el género de acción y, sobre todo, consigue imprimir intensidad a las persecuciones en vehículos.

Eso sí, durante los combates, Hank Malone demuestra contar con numerosos recursos, muchos de ellos inesperados e ingeniosos, lo que lo convierte en una versión más avanzada y musculosa de Jack Reacher o Jack Ryan.

Sin embargo, el resultado final se siente desconexo al no presentar una historia de fondo más sólida para el protagonista.
RANGO FINAL: PLATA
Llena de efectos visuales bien realizados y coreografías intensas, la película ofrece exactamente lo que promete: golpes, disparos y persecuciones a toda velocidad.
Fuera de su curiosa premisa y del carisma de sus protagonistas, Entrega al límite logra entretener gracias a su constante despliegue de acción.
Sin embargo, esa misma confianza en acumular escenas espectaculares termina jugando en su contra, pues llega un punto en el que todo comienza a sentirse excesivo y repetitivo.
















