Practical Magic 2 funciona mejor como un recuerdo que como una franquicia que necesitaba continuar. La magia sigue ahí, pero esta vez el hechizo no consigue atrapar de la misma manera. Sandra Bullock y Nicole Kidman regresan a sus papeles como las hermanas Owens, en una historia que continúa los sucesos vistos en la primera
Practical Magic 2 funciona mejor como un recuerdo que como una franquicia que necesitaba continuar. La magia sigue ahí, pero esta vez el hechizo no consigue atrapar de la misma manera.

Sandra Bullock y Nicole Kidman regresan a sus papeles como las hermanas Owens, en una historia que continúa los sucesos vistos en la primera película y bajo la promesa de que, esta vez, la maldición llegará a su fin.
Esta secuela busca profundizar en una película que quizá no fue un gran trancazo taquillero, pero que sí consiguió hacerse del gusto de un nicho de espectadores que encontró en ella una cinta familiar, romántica y encantadora.

En esta ocasión, la historia ya no se enfoca únicamente en la relación entre las hermanas Sally y Gillian. Bullock y Kidman respectivamente.
Ahora, las hijas de Sally ya son unas jovencillas: Antonia, interpretada por Maisie Williams, es una interna de medicina, mientras que Kylie, interpretada Joey King (Tren Bala) , es una universitaria enamorada de Gideon, (Xolo Maridueña).

La relación amorosa entre Kylie y Gideon será la que principalmente desate los acontecimientos de esta película, al retomar la maldición planteada en la primera entrega: ninguna mujer Owens puede amar a un hombre sin correr el riesgo de que este muera.

Aunque el detonante de la historia resulta algo predecible, funciona efectivamente como punto de partida y se entiende como un paso natural para continuar con la historia de las Owens, además de que logra sostenerse gracias a las actuaciones del reparto juvenil, aderezadas con la experiencia y el carisma comprobados de Bullock y Kidman.

Cabe resaltar también el regreso de Stockard Channing como la tía Franny y de la siempre maravillosa Dianne Wiest como Jet, además de la incorporación de Lee Pace.
El resultado es un elenco estelar, reconocido y probado, capaz de sostener incluso los momentos menos sólidos de la película.

La película cumple al ofrecer varios momentos divertidos y románticos que resultan entrañables. Sin embargo, donde realmente falla es en su tono.
Aquí se intenta dotar a Sally de un poder mágico que parece más adecuado para una superheroína, rompiendo con ese toque sutil, elegante y encantador que caracterizó a la primera película.

Cuando hablamos del encanto de algunas películas de los años 80 o 90, no necesariamente nos referimos a que pertenezcan a un género específico, sino a que muchas de ellas compartían un encanto difícil de explicar, relacionado con su sencillez e incluso con cierta ingenuidad, pero sobre todo con una originalidad que, en esta ocasión, la secuela pierde.
No es de extrañarse que, en su momento, Practical Magic fuera justamente eso: un hechizo para los espectadores que crecieron con ella y que terminaron catalogándola como una cinta familiar, divertida y romántica.

Una elección perfecta para rentar en el videoclub o encontrarse una noche cualquiera durante un maratón de Canal 5.
En su momento, la cinta fue impulsada por el enorme carisma de sus protagonistas y, de alguna manera, ese encanto permanece.
Sin embargo, ahora todo se siente menos fresco y la originalidad se pierde bajo unas intenciones mucho más evidentes de continuar y exprimir una franquicia que quizá funcionaba mejor con una sola entrega.

Los efectos y las razones del antagonista para hacer lo que hace también resultan muy contrastantes, y es justamente ahí donde la historia comienza a perder el rumbo.
A veces pareciera que estamos viendo una película de superpoderes extraños y efectos que no siempre funcionan y una trama que se alarga demasiado en pos del aburrimiento.

Entiendo que llevar nuevamente al cine esta historia forma parte de la intención de continuar las adaptaciones de la serie de libros escritos por Alice Hoffman.
Aun así, al compararla con la primera película, se siente más como un intento de estirar la liga mediante elementos efectistas y sensacionalistas que como una continuación natural de aquella propuesta de cine mágico.

No se trata de un desastre absoluto. Puede ser una buena opción para ver en familia y, sin duda, deja claro su tema de cómo la familia es algo muy poderoso que deja disfrutarla en el cine.
Sin embargo, muchas veces se siente que el objetivo está más enfocado en acrecentar una franquicia y llegar a nuevos públicos que en contar una historia que sea verdaderamente honesta consigo misma.

RANGO FINAL: PLATA
Una secuela entretenida y con un reparto carismático, pero demasiado empeñada en ampliar su fórmula como para recuperar por completo la magia de la original.

















