Un intento fallido de una película gore, afectada por malos efectos y uso de IA sin alma. Tras el éxito de Thanksgiving (2023), aquella cinta nacida a partir de un falso tráiler que sorprendió por su gore creativo y su historia original, Eli Roth regresa con una nueva propuesta de terror. Sin embargo, su última
Un intento fallido de una película gore, afectada por malos efectos y uso de IA sin alma.

Tras el éxito de Thanksgiving (2023), aquella cinta nacida a partir de un falso tráiler que sorprendió por su gore creativo y su historia original, Eli Roth regresa con una nueva propuesta de terror.
Sin embargo, su última creaciión, El Heladero o Ice Cream Man tropieza con una ejecución apresurada y poco convincente.

La trama se sitúa en un pequeño pueblo llamado Bayleen Bay, donde llega un camión de helados gestionado por un misterioso heladero que rápidamente se hace popular entre los niños de la zona.
Pronto, el pueblo se verá obligado a vivir una pesadilla cuando varios niños poseídos comiencen a asesinar brutalmente a sus padres.

Así, Jared tendrá que averiguar el oscuro secreto detrás del heladero y detenerlo antes de que los niños terminen con el resto del pueblo.
Aunque la premisa resulta original, las muertes mostradas en la película no se sienten como las del resto de los largometrajes de Roth, como Hostel, donde la violencia ayuda a aumentar la tensión y el suspenso.

Aquí, en cambio, terminan viéndose de bajo presupuesto, más parecidas a las de una película indie.
La película está acompañada de un guion bastante débil, personajes y actuaciones olvidables, así como un humor forzado relacionado con los niños del suburbio.
En general, Ice Cream Man resulta una película mal construida y una imitación perezosa.

Hay elementos dentro del diseño de la película que pueden considerarse potentes, como los colores vivos y el maquillaje de los niños una vez que entran en trance.
Sin embargo, lo anterior no termina siendo suficiente ante el uso de IA para crear algunos segmentos dentro de la película
Eli Roth afirmó inicialmente que él mismo había diseñado las viñetas y, poco tiempo después, reconoció haber utilizado IA. Como era de esperar, esta confesión generó muchas críticas y provocó que varios espectadores, incluyéndome, se enfadaran.

Aunque Ice Cream Man conserva algunos rasgos estéticos característicos del resto de las películas de Eli Roth, junto con ciertos efectos especiales bien logrados, no consigue alcanzar el nivel de sus obras más violentas y memorables.
Se siente como una construcción débil y una imitación perezosa que fácilmente podría considerarse una película indie, que lejos de ser cine Serie B, se ve carente de valores de producción.

Para quienes disfrutan del terror mezclado con comedia absurda, puede ser una experiencia ligera y entretenida, ideal para verla comiendo helado y reírse de sus escenas brutales.
Sin embargo, difícilmente podría considerarse un referente dentro de la filmografía del director.

















