Llena de acción y sorprendentemente inteligente, una película que demuestra que el terror de zombies coreanos está por encina de muchas propuestas más tradicionales. Hay un cierto tipo de películas que se sostienen casi por completo sobre la construcción de una idea. Cuando esa idea es efectiva, lógica y está bien desarrollada, puede convertirse en
Llena de acción y sorprendentemente inteligente, una película que demuestra que el terror de zombies coreanos está por encina de muchas propuestas más tradicionales.

Hay un cierto tipo de películas que se sostienen casi por completo sobre la construcción de una idea.
Cuando esa idea es efectiva, lógica y está bien desarrollada, puede convertirse en el principal motor de su éxito; cuando no lo está, puede hacer que toda la película se derrumbe. Colony pertenece al primer grupo.

La película, dirigida por el responsable de Estación Zombie: Tren a Busan, Yeon Sang-ho, parte de una premisa que, en principio, podría parecer sencilla: uno de los mayores problemas de la humanidad es nuestra incapacidad para comunicarnos correctamente.

Lo que podría quedarse en una reflexión de poco poder termina desarrollándose de una manera sorprendentemente efectiva bajo el envoltorio de una película de terror, y mucha acción con sus toques de ciencia ficción y películas de zombies.

A esa idea central se incorporan elementos, como el terrorismo biológico, algunas nociones que podrían parecer de videojuego como un individuo que puede controlar a los infectados y un sistema de comunicación entre zombies, conceptos que sorprendentemente resultan muy efectivos.

La película utiliza sus ideas no solamente como recursos para generar tensión, sino como piezas de una reflexión mucho más interesante sobre nuestra propia incapacidad para entendernos y la incapacidad de sobreponer el interés propio en pos del bien común.
UNA COLONIA ATRAPADA EN UNA TORRE
Muy en el estilo de Estación Zombie: Tren a Busan, la acción de Colony ocurre prácticamente dentro de un mismo escenario.
En esta ocasión, el lugar principal es una enorme torre de oficinas que además cuenta con un centro comercial, un espacio perfecto para convertir la supervivencia en un juego de posibilidades cada vez más complejo.

La película tampoco teme elevar constantemente la escala del conflicto.
Los protagonistas no solamente tienen que enfrentarse a la amenaza biológica, deberán superar los intereses del grupo, las ambiciones individuales y además de todo una mente colmena que aprende y evoluciona con el objetivo de eliminarlos.

Lo interesante es que, incluso cuando la trama brinda a los personajes de más recursos, como la llegada de equipos militares, el conflicto no disminuye.
Por el contrario, la película consigue que cada nueva posibilidad de supervivencia traiga consigo un problema todavía mayor.
UN GRUPO DE SOBREVIVIENTES A LO ESTACIÓN ZOMBIE
Cada integrante representa diferentes sectores, preocupaciones y conflictos de la sociedad actual, lo que permite que el grupo funcione como una pequeña representación de nuestra propia comunidad.

La crudeza forma parte de la propuesta y, aunque algunas decisiones de los personajes parecen encaminadas deliberadamente a hacerlos actuar de manera poco inteligente para poder llevar la acción hacia adelante, son excepciones dentro de una historia que, en términos generales, está muy bien construida.

EL VERDADERO ENEMIGO ES NO ENTENDER
Colony funciona porque detrás de sus zombies, su terror biológico, sus enfrentamientos militares y sus escenarios de supervivencia existe una idea mucho más sencilla y, precisamente por eso, mucho más inquietante.
Colony es una película de terror y acción, sí, pero también es una historia sobre nuestra incapacidad para comprender al otro. Sobre cómo reaccionamos ante aquello que no conocemos.

La película ofrece secuencias de acción muy bien logradas y la interpretación de los zombies, como ya es sello del cine del director, crean una amenaza y peligro constante.
Plantea sus ideas con suficiente fuerza y ejecución visual para dejar imágenes grabadas en el colectivo de películas del género y por supuesto dar paso a la creación de una franquicia.

Si pueden verla en IMAX como nosotros, se los recomendamos mucho para apreciar al máximo la fotografía y las actuaciones de un muy buen reparto donde destaca Jun Ji-hyun como la doctora Se Jeong capaz de detener la amenaza biológica presentada por Seo Yeong Cheol, quien funge como el antagonista.
RANGO FINAL: ÉPICO
Quizá la postura más interesante de toda la película: es que un mundo donde todos intentan sobrevivir comunicándose, el verdadero peligro aparece cuando nadie se detiene a empatizar por los otros.

Su concepto central, construcción de tensión y capacidad para hacer crecer el conflicto la convierten en una película mucho más inteligente de lo que su envoltorio podría hacer pensar.



















