728 x 90
728 x 90
728 x 90

USUARIA DE FACEBOOK PREGUNTÓ POR GAME BOY RARO, LA QUISIERON HUMILLAR… Y SE LES VOLTEÓ

USUARIA DE FACEBOOK PREGUNTÓ POR GAME BOY RARO, LA QUISIERON HUMILLAR… Y SE LES VOLTEÓ

Un Game Boy Mirinda bastó para encender el caos dentro de un grupo de coleccionistas de Nintendo en Facebook. Lo que inició como una simple pregunta sobre su valor terminó exponiendo cómo la soberbia, la desinformación y los supuestos expertos convierten una curiosidad histórica en un debate digital absurdo y profundamente revelador para muchos coleccionistas.

Un Game Boy Mirinda bastó para encender el caos dentro de un grupo de coleccionistas de Nintendo en Facebook.

Lo que inició como una simple pregunta sobre su valor terminó exponiendo cómo la soberbia, la desinformación y los supuestos expertos convierten una curiosidad histórica en un debate digital absurdo y profundamente revelador para muchos coleccionistas.

En los grupos de coleccionistas, especialmente los dedicados a Nintendo, no es raro que aparezcan piezas extrañas, ediciones promocionales o recuerdos de concursos que hoy parecen mitos urbanos.

Sin embargo, pocos casos recientes han sido tan ilustrativos como el del llamado Game Boy Mirinda, una consola real que provocó una discusión tan innecesaria como reveladora.

Todo comenzó cuando una usuaria compartió una fotografía de esta consola promocional y preguntó algo muy simple: cuánto podría valer.

Explicó que pertenecía a su mamá, quien la ganó en el programa En familia con Chabelo alrededor del año 2000, como parte de una promoción ligada a la marca Mirinda. No pidió validación histórica, ni certificados, ni atención mediática.

La situación escaló cuando un integrante del grupo decidió autoproclamarse autoridad absoluta del tema.

Desconfiando de la autenticidad de la consola, exigió pruebas poco menos que ridículas: el nombre completo de la madre, una fotografía de su INE y una comparación con supuestos registros de ganadores publicados en revistas de la época.

Todo bajo el argumento de que, si se comprobaba, él podría “agregar la variante” a su presunta base de datos.

Ante la negativa lógica de la usuaria a compartir datos personales, el mismo individuo regresó horas después para advertir al grupo que la consola “no existía” y que se trataba de un fraude.

El problema fue que la comunidad no tardó en señalar lo evidente: el Game Boy Mirinda sí existe, es una pieza conocida dentro del coleccionismo mexicano y ha sido documentada en múltiples ocasiones.

Confrontado por otros miembros del grupo y evidenciado por su actitud, el supuesto experto terminó borrando sus comentarios.

El episodio dejó algo claro: saber de videojuegos no da derecho a acosar ni a exigir pruebas privadas, y mucho menos a invalidar piezas históricas solo porque no encajan en una base de datos personal.

Al final, el Game Boy Mirinda no solo volvió a circular como una curiosidad legítima del pasado, sino como un claro recordatorio de que en el coleccionismo, la información vale más cuando se comparte con respeto y no con soberbia.

Posts Carousel

Latest Posts

Top Authors

Most Commented

Featured Videos