Ubisoft confirmó el cierre de Ubisoft Halifax apenas semanas después de que el estudio se sindicalizara, una decisión que dejó a decenas sin empleo. La compañía niega relación con el sindicato y asegura que el cierre ya estaba decidido, en un contexto de recortes, reestructuración interna y resultados financieros desiguales para el próximo año fiscal.
Ubisoft confirmó el cierre de Ubisoft Halifax apenas semanas después de que el estudio se sindicalizara, una decisión que dejó a decenas sin empleo.

La compañía niega relación con el sindicato y asegura que el cierre ya estaba decidido, en un contexto de recortes, reestructuración interna y resultados financieros desiguales para el próximo año fiscal.

En diciembre de 2025, los desarrolladores de Ubisoft Halifax votaron para sindicalizarse, integrándose al Game & Media Workers Guild of Canada.
Menos de un mes después, el estudio responsable de Assassin’s Creed Rebellion fue cerrado, provocando el despido de alrededor de 70 empleados y generando sospechas inmediatas dentro de la industria.

Ubisoft sostiene que el cierre no guarda relación con la sindicalización, afirmando que la decisión fue tomada con anterioridad al voto.
Según un comunicado citado por Video Games Chronicle, la empresa enmarca esta medida dentro de un plan de reestructuración global orientado a reducir costos, optimizar operaciones y mejorar la eficiencia tras dos años de ajustes internos.

La clausura de Ubisoft Halifax ocurre en medio de un periodo contradictorio para la compañía.
Aunque la empresa reportó a inversionistas un crecimiento del 39% en ganancias trimestrales y un desempeño superior a lo esperado de la franquicia Assassin’s Creed, estas cifras no evitaron nuevos recortes ni la salida de figuras clave como el productor Marc-Alexis Côté.

El caso reaviva el debate sobre estabilidad laboral en la industria del videojuego, especialmente cuando los cierres y despidos coinciden con esfuerzos de organización sindical.
Aunque Ubisoft promete apoyo y compensaciones a los empleados afectados, la secuencia de los hechos deja preguntas abiertas sobre el futuro del trabajo organizado dentro de las grandes editoras.


















