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DEATH HOWL: UN SOULSLIKE DE CARTAS

DEATH HOWL: UN SOULSLIKE DE CARTAS
  • Gameplay
  • Historia
  • Gráficos
  • Sonido

Death Howl

Death Howl es un juego que tiene mucho por ofrecer, un robusto sistema de cartas que agregan profundidad estratégica al gameplay, un ciclo de juego muy satisfactorio y un apartado visual único, hacen del juego una de las propuestas indie más interesantes de este año.

Death Howl es una experiencia exigente que te hará sufrir una y otra vez, pero una vez que aprendas de tus errores, encontrarás una de las experiencias indie más interesantes del 2025. Death Howl se describe como un juego de cartas “Soulslike”, y aunque esto es correcto, el desafiante título tiene mucho más que ofrecer.

Death Howl es una experiencia exigente que te hará sufrir una y otra vez, pero una vez que aprendas de tus errores, encontrarás una de las experiencias indie más interesantes del 2025.

Death Howl se describe como un juego de cartas “Soulslike”, y aunque esto es correcto, el desafiante título tiene mucho más que ofrecer.

Más allá de la muerte

La historia de Death Howl es simple pero sirve bien para guiar nuestra aventura: en el juego tomaremos el control de una madre que, llevada por el dolor de perder a su hijo, lo sigue hasta el mundo espiritual para traerlo de vuelta.

El problema es que los espíritus del otro mundo no quieren dejarlo ir, y tendremos que enfrentarnos a las criaturas que habitan aquel extraño plano.

Un juego cruel pero justo

En Death Howl nos desplazaremos en el mapa con el mouse y podremos encontrar algunos materiales, puntos de guardado, y por supuesto algunos enemigos.

Al entrar en combate el terreno se convierte en una cuadrícula y debemos elegir nuestra posición inicial, para después proceder al encuentro. El combate se desarrolla por turnos, tenemos una cantidad limitada de puntos que usaremos para realizar cada una de las acciones disponibles.

Cada punto nos permite movernos una casilla, o usar cartas de nuestro deck, cada una con un costo de puntos diferente y por supuesto, diferentes efectos que van desde empujar al enemigo y generar “escudo”, hasta efectos que podemos aplicar al enemigo o algunos que dependen del momento en el que juguemos la carta.

Una vez derrotados nuestros enemigos, obtendremos materiales y “death howls”, los cuales nos permiten crear nuevas cartas o mejorar alguna de nuestras habilidades en varios árboles de habilidades disponibles, los cuales harán más sencillo nuestro progreso aunque sea solo un poco.

El sistema de cartas tiene una complejidad adecuada, que nos permite personalizar nuestro deck con varias estrategias y hace que tengamos que realizar cambios constantemente, lo que ayuda a que el juego se mantenga interesante.

Cada área nos permite desbloquear nuevas cartas con efectos muy diferentes, y cartas que anteriormente nos daban muy buenos resultados, puede que en una nueva área con enemigos diferentes, no resulten tan efectivas, ya que los costos de cartas de otras áreas se aumentan y los oponentes pueden tener cualidades nuevas que los hacen más resistentes a ciertos efectos.

Como buen juego “soulslike“, nos enfrentaremos a una serie de combates uno tras otro son la posibilidad de curarnos realmente entre ellos, y al morir perderemos todos nuestros “death howls”, y solo podremos recuperarlos si al revivir, regresamos con los mismos enemigos y los obtenemos de la cuadrícula antes de que pase cierto número de turnos.

Cuando lleguemos a ciertos puntos podremos curarnos y usar nuestros “death howls” para mejorar nuestras habilidades, pero todos los enemigos que derrotamos desde el último punto seguro, serán revividos, por lo que debemos decidir cuándo es buen momento para curarnos.

Algo que siempre va a ser constante en Death Howl es la dificultad, que a pesar de todo me pareció justa, y una vez que logré superar a aquellos retos que me impidieron avanzar varias veces, me hizo sentir una sensación muy gratificante.

La belleza de lo simple

En cuanto al apartado visual, el juego tiene una identidad única, con fondos oscuros y bellos gráficos en pixel art con una paleta de colores muy limitada pero que funciona muy bien.

Los diseños de los personajes son interesantes y detallados, y las animaciones funcionan muy bien en el contexto del juego, The Outer Zone y 11 bit studios hicieron un gran trabajo en este apartado.

 

El apartado sonoro también está muy bien aplicado en Death Howl, la música ambienta perfectamente los surreales y místicos parajes del mundo espiritual, y ayuda a que se sienta el riesgo y la tensión que acompañan a cada duelo.

Los efectos de sonido que suenan al realizar ataques o recibir daño complementan la acción que vemos en la pantalla. No hay como tal voces, más que los sonidos que nuestro personaje hace al recibir un ataque de los enemigos, pero esto no es malo para nada, funciona muy bien con el minimalismo que presentó el juego en sus gráficos.

Una de las mejores propuestas indie del año

Cuando comencé Death Howl no sabía exactamente qué esperar, me imaginaba un juego muy lineal o el típico roguelike de cartas, pero debo  admitir que me llevé una grata sorpresa.

Desde un inicio su característico apartado visual destacó, y su simple pero emotiva historia me hizo querer seguir adelante a pesar de lo cruel que podía parecer en momentos el juego.

Lo que fácilmente se pudo convertir en una experiencia frustrante, terminó siendo un ciclo de juego satisfactorio, en el que una vez que entiendes los ataques de los enemigos y creas un deck que funciona bien con los oponentes de la zona, el progreso llega y es sumamente satisfactorio.

Death Howl es una de las mejores experiencias indie del año, y un gran juego que debes probar si eres fan de los juegos de estrategia o cartas, esta vez con mecánicas “soulslike”. Death Howl ya se encuentra disponible para PC, Xbox Series y PlayStation 5.

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