Una versión cómica del clásico de finales de los 90. Anaconda regresa con una reinvención que mezcla nostalgia noventera, humor autoconsciente y un elenco liderado por Jack Black y Paul Rudd. Lejos del tono serio del clásico original, esta nueva versión apuesta por la comedia, las referencias y el espectáculo para ofrecer pura diversión cinematográfica.
Una versión cómica del clásico de finales de los 90. Anaconda regresa con una reinvención que mezcla nostalgia noventera, humor autoconsciente y un elenco liderado por Jack Black y Paul Rudd.
Lejos del tono serio del clásico original, esta nueva versión apuesta por la comedia, las referencias y el espectáculo para ofrecer pura diversión cinematográfica.

A partir de este 25 de diciembre, la Navidad llega acompañada de una propuesta inesperadamente divertida que reinterpreta un clásico de culto noventero del cine de terror.
Anaconda regresa a la pantalla grande, pero no como la recordábamos: esta nueva versión apuesta por el humor, la nostalgia y un recuerdo claro de todo lo que hace involuntariamente divertida a la original y lo hace de la mano de Jack Black y Paul Rudd, quienes imprimen su sello cómico desde el primer minuto.

Para despejar dudas desde el inicio: sí, hablamos de la Anaconda de 1997, aquella protagonizada por Jennifer Lopez e Ice Cube, una película que en su momento no fue precisamente aclamada por la crítica, pero que terminó convirtiéndose en un referente del cine de monstruos de finales de los noventa quizás por las razones equivocadas, pero a final de cuentas un éxito de la cultura pop.
Esta nueva Anaconda no busca replicar el tono serio ni la tensión constante del original. Por el contrario, abraza el absurdo, el humor autorreferencial y la nostalgia, construyendo una experiencia que juega constantemente con la memoria colectiva del espectador.

Vale la pena una recomendación clara: ver o revisitar la película de 1997 antes de ir al cine. La cinta de 2025 está repleta de referencias, guiños, cameos y chistes internos que se disfrutan mucho más si se conoce el material original.
En términos narrativos, la historia funciona bien. Tiene un ritmo sólido, aunque en algunos momentos se permite pausas que pueden sentirse un poco lentas. Sin embargo, conforme avanza, la trama retoma fuerza y se apoya en situaciones cada vez más absurdas y creativas.

Uno de sus mayores aciertos es cómo recrea la forma en que el cine de los noventa construía tensión, incluso desde la presentación de la anaconda, combinando momentos genuinamente graciosos con jump scares inesperados.
Eso sí, si tienes fobia a los reptiles, quizá quieras pensarlo dos veces: los efectos visuales están muy bien logrados y el reptil tiene un protagonismo absoluto en varios tramos de la película.

En el apartado actoral, Jack Black y Paul Rudd brillan con luz propia. Su química es evidente y su timing cómico es impecable, sosteniendo gran parte del peso de la película.
A ellos se suman Steve Zahn y Thandiwe Newton, quienes encajan perfectamente en este tono desenfadado y, en más de una ocasión, se permiten romper la famosa cuarta pared, reforzando la sensación de que la película es plenamente consciente de lo que es y de lo que representa.

Al final del día, Anaconda (2025) cumple con lo que promete: divertir. Es una experiencia ligera, nostálgica y pensada para quienes crecieron con este tipo de cine.



















