Unas ilustraciones de Call of Duty: Black Ops 7 despertaron sospechas entre jugadores por su aparente origen en herramientas de IA generativa. Las imágenes, de estilo similar al de Studio Ghibli, provocaron críticas sobre el uso de arte automatizado en un producto AAA, reabriendo el debate sobre el papel de los artistas en la industria.
Unas ilustraciones de Call of Duty: Black Ops 7 despertaron sospechas entre jugadores por su aparente origen en herramientas de IA generativa.

Las imágenes, de estilo similar al de Studio Ghibli, provocaron críticas sobre el uso de arte automatizado en un producto AAA, reabriendo el debate sobre el papel de los artistas en la industria.

La controversia comenzó cuando jugadores compartieron varias tarjetas de identificación del multijugador con un estilo visual claramente inspirado en Studio Ghibli.
La uniformidad de la pincelada, los colores y la composición recordaron inmediatamente a tendencias virales producidas por sistemas generativos, provocando que muchos señalasen que Activision había recurrido nuevamente a estas herramientas para la creación de contenido cosmético.

La situación llamó la atención porque no es la primera vez que la franquicia integra IA para producir activos visuales. Black Ops 6 y Modern Warfare 3 ya habían mostrado ejemplos de materiales generados parcialmente mediante estos sistemas, aunque en entregas previas el estilo era más discreto y los jugadores tardaron meses en identificarlo.
En Black Ops 7, la similitud con contenido generado por IA fue más evidente desde el primer día.

La postura oficial de Activision no ayudó a despejar dudas, pues únicamente indicó que utiliza “diversas herramientas digitales, incluyendo IA, para apoyar la creatividad de los estudios”.
No confirmó si las imágenes señaladas fueron creadas mediante modelos generativos, lo que aumentó la desconfianza entre jugadores y artistas. Para muchos, la compañía evitó deliberadamente responder la pregunta central.

El debate se ha centrado en el impacto cultural y laboral, especialmente entre ilustradores que denuncian la apropiación de estilos reconocibles sin una autoría humana clara y sin que exista una necesidad técnica real para recurrir a este tipo de herramientas.


















