Despedimos a José Saucedo, pionero del periodismo y relaciones públicas de videojuegos, figura en medios, editoriales y lanzamientos para grandes compañías. Mentor generoso, estratega editorial y voz influyente para una generación completa, Saucedo deja un legado invaluable y una frase que definió su vida y su obra: “No necesitas una razón para ayudar a alguien.”
Despedimos a José Saucedo, pionero del periodismo y relaciones públicas de videojuegos, figura en medios, editoriales y lanzamientos para grandes compañías. Mentor generoso, estratega editorial y voz influyente para una generación completa, Saucedo deja un legado invaluable y una frase que definió su vida y su obra: “No necesitas una razón para ayudar a alguien.”

El pasado 15 de noviembre, familiares y amigos confirmaron el fallecimiento de José Saucedo Solórzano, figura clave en el periodismo y la comunicación de videojuegos en México. Psicólogo de formación, Saucedo fue pionero al ejercer como periodista y publirrelacionista autodidacta en una época en la que la industria apenas se abría camino en el país.
A lo largo de su trayectoria, fue Coordinador Editorial y Editor en Jefe de Atomix (2004-2006), así como colaborador, RP o encargado de marketing para compañías como SEGA, Capcom, Bandai Namco, Majesco y 505 Games. También ocupó puestos editoriales en Gamer Style, Indigo Geek, fue productor del podcast Nerdware y, más recientemente, columnista en Rank Up.
Este texto no busca ser solamente un obituario, sino un homenaje a un pionero, colega, mentor y amigo. Quienes compartimos proyectos con Saucedo, o Sauci —como no le gustaba que le dijeran, pero aun así lo llamábamos—, sabemos que su humor ácido se acompañaba siempre de una enorme generosidad.

Ejemplos del humor de Saucedo
En 2011 cumplí mi sueño de asistir por primera vez a un E3. Logré ir por mis propios medios mientras colaboraba para Tierra Gamer. En el vuelo México–Los Ángeles me encontré con José. Ya nos conocíamos profesionalmente gracias a presentaciones de prensa de SEGA y Bandai Namco.
Le confesé mi nerviosismo: no sabía cómo comportarme en E3 ni qué hacer exactamente. Fiel a su personalidad, Saucedo me dio una serie de recomendaciones: dónde hospedarme, cómo hablar con las marcas, cómo moverme por los pasillos interminables del Centro de Convenciones. Esos consejos me acompañaron durante toda esa cobertura y en muchas más.

No fue la única vez que influyó en mi vida profesional. Años después trabajamos juntos nuevamente, él como Coordinador Editorial y yo como Redactor en Jefe, en una época llena de ideas, secciones nuevas, reseñas y especiales que hasta hoy guardo con enorme cariño.
Estos días, revisando nuestras conversaciones antiguas, volvió a mí una oleada de recuerdos, bromas y charlas que se extendían por cientos de líneas.

Hubo una época especialmente complicada en mi carrera: estaba desencantado de la industria, agotado e inconforme tras mi salida de un medio. En ese momento, Saucedo me dijo palabras que aún resuenan en mi memoria: me invitó a creer en mí mismo y a crear mi propio proyecto. Aquellas palabras, sin saberlo, fueron una de las semillas que germinaron en lo que hoy es Rank Up.

Cuando comenzamos la planeación de este medio, uno de nuestros deseos era integrar a Saucedo al proyecto. Le compartí la idea y se mostró muy entusiasmado. Por cuestiones de tiempo y salud sólo alcanzamos a trabajar en algunas ideas editoriales.
Afortunadamente pudimos retomar su sección insignia: “Mi juego favorito” la cual pueden consultar bajo la sección de “Recomendación” en Rank Up, y que detallan juegos que sí le gustaban; en un mar de títulos que despreciaba.
Incluso participó en el primer episodio del podcast de Rank Up, donde nos quejamos con pasión del cine de superhéroes y compartimos una conversación divertida y entrañable que hoy cobra un valor incalculable.
No me queda más que despedir a un amigo, maestro y colaborador invaluable para la industria de los videojuegos en México. Quisiera hacerlo con su frase de vida, la cual no sólo decía, sino que practicaba constantemente:
“No necesitas una razón para ayudar a alguien.”
Descansa en paz, querido amigo. Extrañaré tus palabras sinceras, tu generosidad, tu risa y tu guía. Sigue jugando y ayudando donde quiera que estés y recordando el apodo que me regalaste:
“Con afecto y agradecimiento, tu maldito burgués.”



















